Costumbres
Cómo vive Brezal: el pozo, el forastero, el duelo, la mesa, los saludos, los refranes y lo que se come. Cada costumbre tiene su origen.
Brezal no es solo once vecinos encerrados. Es un pueblo con sus manías, sus reglas de mesa y sus maneras de llorar a los muertos. Muchas costumbres vienen de los tiempos de Vharn y ya nadie sabe por qué se hacen. Otras nacieron con el incendio. Y alguna se está inventando ahora, con la niebla.
El máster las usa como detalle: se nombran sin explicarlas, y el jugador que pregunta «¿y eso qué es?» recibe la respuesta corta.
El pozo
El pozo de la Plaza del Pozo es el centro del pueblo, y casi todo lo serio pasa junto a él.
- «Al pozo no se miente: se calla.» Junto al pozo nadie miente, pero callar está permitido. Por eso allí se habla poco.
- Un papel solo vale leído en voz alta. Un documento tiene fuerza cuando se lee junto al pozo y delante de testigos. Si no, es papel.
- El pozo devuelve. El eco repite lo que se grita dentro. Los niños gritan nombres; los mayores callan. Durante la misa nadie se asoma al brocal.
- La primera sacerdotisa. La leyenda dice que la primera sacerdotisa de la llama se echó al pozo para que no la obligaran a abrir la cripta. Desde entonces «el agua oye».
La misa del pozo
Cada noche a las 20:00, con velas en el brocal. La dirige Ilse.
Después del rezo, Ilse dice el nombre de uno de los que no volvieron de Vharn, con su oficio y una manía: «Anselmo, que cantaba mal y dormía poco». Todos responden «aguarda». Llevan veinte años de nombres.
Al llegar a Pol, el hijo de Úrsula, se hace un silencio. Pol no es del fuego, y Úrsula no deja que se le cuente entre los muertos.
Hay un nombre que Ilse no dice nunca. Se lo pidió Brenna.
El forastero
- El fiador. Quien llega al valle necesita a alguien que responda por él. Para hacerlo se pone la mano abierta sobre su jarra, delante de dos testigos. Lo normal es que salga fiador quien le da cama.
- Se paga con noticias. En el Jabalí, el primer plato del forastero se paga con algo que contar. Desde que bajó la niebla no entra ninguna noticia de fuera, y cada rumor vale un caldo.
- El tercer escalón. El tercer escalón de la Taberna del Jabalí cojea. Los del valle lo saltan sin mirar. Así se sabe quién es de aquí.
- «¿A quién has dejado atrás?» Es lo primero que se pregunta al forastero. Hasta que no contesta, nadie le cuenta nada.
El duelo y los ausentes
- Mechones en el dintel. Cuando alguien se va, se ata un mechón suyo con hilo rojo al clavo del dintel. Si vuelve, lo quita él mismo. Se pueden contar los que faltan puerta por puerta.
- Lumbre prestada. A la casa del muerto, cada vecino lleva un tizón de su hogar para encender el fuego del que llora. Con la tos gris, llevar fuego a otra casa da miedo.
- El pan de los ausentes. En el Jabalí, quien parte el pan guarda el cantero y lo deja en el borde del pozo. Por la mañana ya no está.
- Lo que le gustaba comer. Cuando alguien muere, se dice en voz alta qué le gustaba comer: «a Eloy le gustaban las manzanas asadas». Esa es la oración.
- Las jarras boca abajo. En el Jabalí, cada vecino tiene su jarra con el nombre grabado a fuego. Cuando alguien muere, se cuelga boca abajo.
- El farol que se contagia. Úrsula deja cada noche un farol en la cerca, por su hijo. Desde hace una semana, otras casas hacen lo mismo. No es un rito antiguo: lo está inventando el valle ahora. Hay un dicho: «terco como el farol de Úrsula».
La mesa y las manos
- Las manos nunca quietas. Es de mala educación sentarse con las manos vacías. Se pela, se hila, se seca, se trenza cuerda. Las confidencias se cuentan con las manos ocupadas, y mirar a los ojos se tiene por mal gusto.
- «Mientras el caldo humea no se cuentan muertos.» Es la regla de la mesa del Jabalí: las malas noticias esperan a que la cuchara toque el fondo. Hasta Garrán la cumple.
- El agua no se cobra. Delante del Jabalí hay un barril con agua del manantial y un cazo atado con cadena, porque así lo mandó Vharn. Hace un mes que el agua sale tibia, y todos siguen bebiendo para no romper la costumbre. El forastero que no bebe da que pensar.
Saludos y maneras de hablar
- «¿Prendes?» «Aún.» Es el saludo al cruzarse al anochecer. Antes era una broma de casa. Ahora pesa: quien no contesta «aún» ha perdido a alguien.
- De antes y de después. Los mayores dicen su edad en dos tramos: años «de antes» y años «de después» del fuego. Brenna tiene treinta de antes y veinte de después. Los jóvenes como Tobías no tienen años de antes.
- Cómo se llama al incendio. En la casona dicen «el accidente de Vharn». En el pueblo, «la Noche del Granero». El nombre delata de qué lado habla cada uno. Ver Historia › Cómo se cuenta el incendio.
- Las palabras del regidor. Osric Malvez no dice «diezmo», dice «ofrenda de vecindad». «Apagar las luces» es quemar. «Dar aire» es echar de casa. «Cerrar la cuenta» es matar. El pueblo los traduce todos.
Gestos que nadie entiende
Hay cosas que todo Brezal hace y nadie sabe explicar:
- El rescoldo enterrado. Cada noche, en cada casa, se tapa el fuego con ceniza y se dice «duerme, viejo».
- Las marcas del dintel. Cada casa tenía una marca pequeña grabada bajo el dintel, y antes se repintaba con hollín cada primavera. En veinte años casi todos la han encalado por fea. Solo la casa de Ilse la conserva, y es la única sin humedades.
- La canción de corro. Los niños del valle cantan una rima de corro que nadie entiende. Las mujeres cantan otra para amasar el pan. Los carboneros del sur también la saben.
Spoiler: qué son esos gestos
Son lo que queda de la Guarda de Vharn. Los primeros señores enseñaron al valle unos gestos para mantener dormida La Brasa, y el valle los siguió haciendo sin saber por qué.
- «Duerme, viejo» es una oración a la Brasa. Las casas que entierran bien el rescoldo duermen mejor.
- Las marcas del dintel eran signos de la Guarda. Ilse sabe leer bajo la cal qué marca había en cada puerta.
- Las palabras para templar el ascua están repartidas en esas canciones: la rima de corro, la canción de amasar y una nana. Ilse lo sabe, y por eso nunca ha dejado que se pierdan. Ysolde, que se crio con carboneros, sabe el rito de memoria sin saberlo. Ver La Brasa.
Fiestas
- La noche de prestar la lumbre. Antes del incendio, una noche al año cada hogar subía al anochecer un ascua al fuego común del granero de Vharn, la dejaba allí y bajaba a casa. Al alba volvía a por ella. Un vecino se quedaba toda la noche velando el fuego, por turno. Se decía «fuego prestado, deuda de un año». Desde el incendio no se celebra: la llaman la noche muda.
- El paseo del mojón. Cada primavera los vecinos iban hasta el mojón de Vharn, en El Lindero, para que los niños supieran dónde acaba el valle.
- El duelo de capas. En la feria de otoño, los mozos se baten con cuchillo romo para recortar el dobladillo de la capa del otro. Quien lleva «capa corta» aguanta un año de burlas.
Spoiler: la noche muda
El incendio de Vharn fue la noche de prestar la lumbre. La noche de la Brasa de la partida cae en su aniversario: Ysolde eligió esa fecha. Ver La amenaza.
Lo que se come
- Pan negro con costra de ceniza, cocido bajo las brasas. Los niños se pelean por pelar la costra.
- Queso de oveja curado en ceniza. Gachas de centeno ahumado.
- Infusión de brezo con tocino para desayunar.
- Cerveza ahumada. Desde que el pozo está tibio, ya no se enfría, y es la queja de cada noche.
- Bellotas lejiadas con ceniza: comida de hambre que con la niebla vuelve a la mesa.
Para qué sirve la ceniza
En Brezal la ceniza vale dinero. Con ella se hace lejía para el jabón y abono, se curten pieles, se cura el queso y se sube el pan. Por eso el diezmo de la ceniza no es una ocurrencia: el regidor cobra algo que vale.
El brezo da todo lo demás: escobas, techos, colchones, tinte y cerveza. De ahí el nombre del pueblo.
Refranes
- «Cada casa guarda algo que no sabe tirar.»
- «Lo que tapas con ceniza sigue vivo.»
- «Hierro frío no se discute.»
- «No hay mañana en la fragua.»
- «Quien cuenta con los dedos, pierde por la mano.»
- «El que da la vela no pregunta quién la apaga.»
- «Del pozo no se sale con lo que se echó.»
- «Lo que te sacan del fuego no es tuyo: es de quien te sacó.»
- «Si Garrán busca un lobo, lo encuentra.»
Ver también
- Vida del pueblo: horarios, agenda y rumores.
- Historia: de dónde viene todo esto.
- Vharn