Lucio Cendal
El buhonero de Valcruz atrapado por la niebla. Vende en la plaza lo que le queda y carga con un encargo de una muerta para la última de los Vharn.
Lucio Cendal
| Rol | Buhonero |
| Dónde | La tienda del buhonero, en el mostrador |
| Actitud | Neutral |
| Percepción pasiva | 13 |
| Combate | CA 10, PG 8, ataque «bastón» (+2, 1d4). No es de pelear: deja caído y no remata |
| Facción | Ninguna: es de fuera |
Quién es
Cincuenta años, flaco, con un sombrero de ala ancha, un chaleco de muchos bolsillos y una cinta métrica colgada del cuello como otros llevan un crucifijo. Habla deprisa y con gracia, de usted a todo el mundo, y a cada frase le pone un precio.
Toca las cosas que vende como si las fuera a echar de menos, y las vuelve a dejar torcidas para que se note que alguien las ha mirado. Cuando le preguntan por la niebla se ríe un poco tarde y cambia de tema hacia lo bien que se conserva la sal.
Silba siempre la misma tonada de camino y la corta en cuanto se da cuenta. Es la rima de corro de los niños del valle, y él no es del valle. Ver Costumbres.
Se lleva la mano al chaleco, a la altura del corazón, cuando alguien nombra el granero.
Trasfondo
Es buhonero de Valcruz. Llegó a Brezal con su carro, a vender agujas, sal y cacharros, la víspera de que bajara El Cerco de Ceniza. El primer día su mula se espantó y se metió en la niebla. Salió por donde entró, como todo, y Garrán se la quedó «a cuenta del diezmo del forastero». El carro sigue en la plaza, con las varas en el suelo.
Se ha quedado con una casa vacía de la Plaza del Pozo y la ha abierto como tienda. Lleva la cuenta de lo que le queda en una libreta, con la fecha del día de la niebla subrayada dos veces.
Cada otoño, desde hace veinte años, sube con el carro por los montes del sur a vender sal y agujas a los carboneros. De ellos aprendió la tonada.
Qué quiere
- Salir del valle con el carro y con algo que vender al otro lado.
- No malvender lo que le queda: cada cosa que vende es una que ya no tendrá.
- Quitarse de encima un encargo que le pesa más que el carro.
Horario
| Franja | Dónde |
|---|---|
| Día (6-14) | El mostrador, La tienda del buhonero |
| Tarde (14-20) | El mostrador |
| Noche (20-6) | La trastienda, con la puerta cerrada con llave |
Atiende de 9:00 a 19:00. Fuera de esa hora, aunque esté en el mostrador, no vende ni compra. A las 19:00 cierra y se va a la cena del Jabalí, donde Brenna le da de cenar a cambio de sal. Ver Vida del pueblo.
Comercio
Se le compra hablándole, como a cualquiera. Tiene tienda de verdad: vende de existencias contadas y no repone, porque el valle está sellado. Lo que hay, y a qué precio, está en La tienda del buhonero › Qué vende.
- Compra pieles de lobo, cuerda, antorchas y casi cualquier cosa a la mitad de lo que vale, con el dinero de su bolsa. Si no le llega, no compra.
- Coger algo de sus estantes o de su carro sin pagar es un robo.
- No vende nada mágico.
Lleva encima
Una bolsa de cuero con 6 de oro, lo que ha ido cobrando; dentro, su manojo de llaves, que abre la trastienda. Bajo el chaleco, una tapa de hierro negro que no vende. El ajuar de mercader le añade una libreta de cuentas, una llave y un pañuelo.
Se le puede robar o encontrar al registrarle. Ver Mecánicas › Inventario y carga.
Relaciones
- Garrán: le cobra el diezmo doble «por forastero», le apunta en un libro aparte y le quitó la mula.
- Úrsula: le pregunta cada mañana por su hijo Pol. Lucio le contesta siempre lo mismo, con paciencia.
- Brenna: le da la cena a cambio de sal.
- Hal: le vende pieles, y le mira raro cuando silba la tonada de los carboneros.
- Ysolde: le da miedo. Le da más miedo no cumplir el encargo de una muerta.
Lo que dice de la niebla
«Aquí no entra nada, señor, ni la sal.» Es cierto: por eso no repone.
En la historia
Lo que cuenta depende de cuánto se fíe de ti. Ver Confianza.
- A un extraño: de dónde viene, lo de su mula y lo que vende.
- A un conocido: que en Valcruz conoció a Pol, el hijo de Úrsula, que le dijo que volvía al pueblo al día siguiente. Que cada otoño sube a vender a los carboneros del sur. Que Garrán le cobra el doble.
- A un amigo y a un aliado: lo de abajo.
Spoiler: el encargo
No vino a Brezal a vender. Entre los carboneros del sur vivía una muchacha con la cara quemada a la que llamaban Tizne: Ysolde. Se fue al valle con un cuenco de barro caliente envuelto en trapos, y Lucio salió detrás con un encargo para ella. Se la cruzó en el camino un día antes de llegar. Le preguntó si el granero de los Vharn seguía en pie y no quiso subir al carro. Al día siguiente bajó la niebla.
El encargo era de la carbonera vieja que la crio, la que había servido en Vharn y era dueña del guante, muerta el invierno pasado. Le dio una tapa redonda de hierro negro, fría aunque esté al fuego, con el sello de Vharn por dentro: «Dásela a la cría cuando vuelva al valle. Es la tapa de su cuenco de cuna. Que no lo abra sin ella».
Es la tapa del cuenco del ascua de cuna que guarda Ilse, y que a Ilse le falta. Se entibia junto al pozo y hiela la mano cerca del granero. Lucio no sabe lo que significa. Se la da a un aliado que le ayude a dársela a Tizne, o que le saque del valle.
No sabe nada del incendio de hace veinte años ni quién lo prendió.