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Vecinos de Brezal

Doce vecinos con oficio, nombre y horario que hacen pueblo: el sereno, la panadera, los labradores de la cena, la niña del callejón.

Además de los once con historia, en Brezal viven doce vecinos más. No guardan secretos ni dan misiones, y del incendio de Vharn saben lo mismo que todo el pueblo. Hacen pueblo: tienen su oficio, su sitio a cada hora, su casa y algo encima. Se les puede comprar, robar o hacer daño, y ven lo que pasa.

Al hablarles contestan poco: un par de frases frías y, a la segunda pregunta que no es lo suyo, se cierran. Lo que no saben lo remiten a quien sí sabe. Lo que su oficio les deja contestar, sí lo contestan: el sereno dice dónde está alguien, la beata a qué hora es la misa y la panadera vende pan.

Esas charlas las contesta el juego al momento, sin el narrador: «Hola, panadera» y te dice el precio del pan; «dame un pan» y te lo vende; «¿dónde está la curandera?» y la niña te lo dice corriendo; «¿a qué hora es la misa?» y la beata te da la hora. Si les sacas de ahí, primero te remiten a otro, luego te despachan y al final ya no te hacen caso. Si alguna noticia corre por el pueblo, te la cuentan al saludar.

Los doce

Nombre Oficio Mañana (6-14) Tarde (14-20) Noche (20-6) Además Sirve para
Anselmo Sereno En casa El tablón, Plaza del Pozo El portón norte La prueba de la niebla, 22:00 Dice dónde está alguien o algo
Remedios Beata El pozo En casa En casa La misa del pozo, 20:00 Dice a qué hora es cada cosa
Marta Panadera El horno, Plaza del Pozo El horno En casa El mercado, 9:00 Vende pan gris a 2 de cobre
Benito Labrador El camino del molino El camino del molino En casa La cena del Jabalí, 19:00 Remite a Mateo
Ciro Jornalero El camino de los corrales El camino del molino En casa La cena del Jabalí, 19:00 Nada
Fermina Lavandera La rueda, El molino El pozo En casa La misa del pozo, 20:00 Dice a qué hora es cada cosa
Gil Leñero El sendero, El Soto La puerta de la taberna En casa La cena del Jabalí, 19:00 Vende leña a 3 de cobre
Inés Zagala El redil, Los Corrales El sendero, El Soto La casa de la granja Remite a Úrsula
Pía Niña El pozo El callejón de las hierbas En casa El mercado, 9:00 Dice dónde está algo, mal y corriendo
Herminia Criada El zaguán, La casona El pozo El banco de espera, La casona Dice cuándo recibe el regidor
Damián Parroquiano La chimenea, Taberna del Jabalí La chimenea En casa La cena del Jabalí, 19:00 Repite lo de las luces del granero
Ramiro Hortelano El camino del molino El camino de los corrales En casa La prueba de la niebla, 22:00 Remite a Hal

«En casa» es en las casas del callejón, en la Plaza del Pozo: por dentro y con la puerta cerrada. Desde fuera no se ve ni se oye a quien está dentro, y no se entra sin la llave (la llevan Marta y Fermina).

Quiénes son

  • Anselmo, setenta años, capote remendado, farol y silbato. Desde que bajó la niebla hace la ronda de noche por su cuenta, porque «el chico» (Doro) se va a la taberna. No cobra. Por la tarde se queda dormido en el banco del tablón.
  • Remedios, viuda menuda de toca negra. Tañe la campanilla de la misa y cambia las velas del brocal. Reza por los de Vharn sin decir por quién.
  • Marta, la panadera, con los brazos enharinados hasta el codo. Cuece con la harina gris de Mateo, cada día menos hornadas. Desconfía de los forasteros porque «comen y se van».
  • Benito, manos agrietadas y sombrero de paja. Su campo quedó al otro lado de la niebla y riega un huerto prestado. Es el labrador que contesta sin levantar la vista del plato en la cena.
  • Ciro, veinte años y un cubilete de dados en el bolsillo. Juega en la cena y pierde. Le debe unas monedas a Garrán y se calla en cuanto le ve entrar.
  • Fermina, la lavandera del chal oscuro. Lava para la casona y para el Jabalí; dice que el agua sale gris y la ropa también. Mira mucho a la puerta: su marido, Ramiro, entra en la niebla cada noche atado a una cuerda.
  • Gil, el leñero, con astillas en la barba. Corta en el borde de El Soto y no entra más: «ahí hay lobos y algo peor».
  • Inés, catorce años, la zagala de los Corrales. Saca las ovejas de Úrsula desde que Pol se quedó fuera. Habla con las ovejas más que con la gente.
  • Pía, ocho años, una cinta roja en el pelo y canicas de barro en los bolsillos. Corre detrás de los forasteros y repite lo que oye en casa.
  • Herminia, criada de Osric Malvez desde hace doce años. No dice nada de la casa, y se nota que lo tiene ensayado.
  • Damián, viejo de nariz roja pegado a la chimenea del Jabalí. Cuenta lo de las luces del granero a quien le pague una cerveza, y siempre igual.
  • Ramiro, el marido de Fermina, con tos seca y ceniza en el pelo. Cada noche se ata la cuerda y entra en la niebla desde la barricada; sale tosiendo por el mismo sitio y no cuenta nada.

Cómo se mueven

  • Cada uno a su hora. Al cambiar de franja (a las 6, a las 14 y a las 20) no se mueve todo el pueblo de golpe: cada vecino llega o se va entre 40 minutos antes y 40 después.
  • Algunos pasean. Pía corretea entre el pozo, el tablón y el callejón; Anselmo hace la ronda del portón a la barricada del Lindero y vuelve.
  • En el minimapa salen con una ficha más pequeña y de color apagado, por su oficio («la panadera») hasta que sabes su nombre. Si hay más de tres juntos (en la cena), salen como una sola ficha con el número.
  • Por el camino puede pararte uno de ellos: el que pregunta si vienes a arreglar lo del agua, o el que va cargado y pregunta si alguien sabe salir de la niebla.

Cómo reaccionan

  • A lo que pasa: las noticias les llegan de boca en boca, como a todos, y las comentan.
  • Si les hacen daño: no pelean. Huyen y gritan, y los demás avisan a la autoridad. Fermina y Ramiro son matrimonio: lo que le pase a uno lo siente el otro.
  • Si les roban: lo que venden lo llevan encima. Si pillan al ladrón, gritan «¡al ladrón!». También son testigos de lo que les pasa a otros: con la plaza llena, robar en el mercado es más difícil.

El buhonero de la plaza, Lucio Cendal, no es de relleno: es el tendero de la tienda, con su surtido (ver Plaza del Pozo).

Ver también